20 de agosto de 2012

Trotsky: A 72 años de su asesinato, su lucha y su legado cobran vigencia




Hace 72 años, el 21 de agosto de 1940, León Trotsky - el revolucionario ruso cuyo nombre está asociado con el socialismo y la democracia obrera - fue asesinado en Coyoacán, México, donde residía exilado. La orden de cometer el crimen, se supo años después, fue firmada personalmente por Stalin, en 1931. Después de varios intentos, pudo ser consumada por Ramón Mercader, un agente de la GPU (policía secreta soviética). Mercader hundió el cráneo de Trotsky con una piqueta, el hecho fue la culminación de una persecución implacable.


Trotsky había sido presidente del Soviet de San Petersburgo en la Revolución de 1905 cuando proclamó la jornada de ocho horas, la negativa a pagar los impuestos y había puesto en peligro la existencia misma del Imperio ruso. La revolución fue derrotada y Trotsky encarcelado en diciembre de 1905 y deportado a Siberia. En 1917, regresó a Rusia a las vísperas del estallido de la revolución, encabezó junto a Lenin, la primera revolución obrera triunfante, que derrocó al gobierno burgués de conciliación de clase de Kerensky. A él se debe la fundación y dirección del Ejército Rojo, que consiguió una gran victoria durante la Guerra Civil rusa que sucedió a la revolución. Tras la muerte de Lenin en 1924, fue quien dirigió la lucha contra la burocracia que, de la mano de Stalin, avanzaba sobre el poder.

El combate a la burocracia, a la teoría del socialismo en un solo país y la defensa del internacionalismo

En 1928 Trotsky fue expulsado de la URSS por la burocracia stalinista, que se había apoderado de la dirección del partido bolchevique. Trotsky fue privado de su ciudadanía y tuvo que exilarse primero en Turquía y luego en Francia, Noruega, y finalmente en México. Varios de los más cercanos colaboradores y sus tres hijos fueron asesinados. La persecución alcanzó a todos los opositores y disidentes de la dictadura burocrática soviética. Los dirigentes que habían actuado junto con Lenin y Trotsky en 1917 fueron “purgados” y eliminados en los macabros juicios de Moscú.

La persecución pretendía romper el hilo de continuidad del marxismo y del bolchevismo, y Trotsky representaba ésta continuidad, era la memoria viva de la Revolución de octubre. Además fue quien convocó a los mejores militantes bolcheviques a luchar en contra de la burocratización que Stalin estaba llevando adelante en el partido y en el estado obrero, para eso organizó la Oposición de Izquierda nacional y luego en nivel internacional. Señaló una y otra vez que la oposición de izquierda “no acepta el régimen organizativo creado por la burocracia stalinista como algo definitivo. Por el contrario, su objetivo consiste en arrancar la bandera del bolchevismo de las manos de la burocracia usurpadora y reencauzar la Internacional Comunista hacia los principios de Marx y Lenin”#.

Contra la teoría del “socialismo en un solo país” de Stalin, Trotsky defendió la concepción de la revolución permanente. En su libro La Revolución Permanente de 1928, dijo: “El carácter internacional de la revolución socialista es consecuencia inevitable del estado actual de la economía y de la estructura social de la humanidad. El internacionalismo no es un principio abstracto...la revolución socialista empieza dentro de las fronteras nacionales; pero no se puede contenerse en ellas, del contrario caería más tarde o más temprano.…La revolución socialista implantada en un país no es un fin en sí mismo sino únicamente un eslabón de la cadena internacional. La edificación socialista sólo se concibe sobre la base de la lucha de clases en el terreno nacional e internacional…En esto consiste el carácter permanente de la revolución socialista como tal”.

La vigencia de su lucha y su legado

Frente a la desastrosa política orientada por Stalin para la clase obrera alemana en 1933, que no aceptaba hacer un frente único de la izquierda para enfrentar a Hitler, lo que llevó a la derrota del proletariado y la ascensión de Hitler al poder, Trotsky se convenció que era imposible recuperar la Tercera Internacional fundada por él y Lenin. La burocracia ya la había transformado en un comité de traición a la lucha obrera mundial. A este período corresponde, su libro, La Revolución Traicionada, que es aun hoy el análisis más profundo y completo que se haya elaborado sobre la degeneración de la Unión Soviética y constituyó un aporte fundamental para la construcción de la Cuarta Internacional y sus partidos.

El combate a la política del “Frente Popular y la defensa de la independencia de clase

Pero también cobra vigencia la pelea incansable de Trotsky en contra de la política del “frente popular” llevada adelante por Stalin bajo el paraguas de la teoría del socialismo en un solo país, que no era otra cosa que la justificación de lo que vendría a ser el eje central de la política stalinista: la coexistencia pacífica, la colaboración con la burguesía y el imperialismo. Trotsky combatió sin descanso la política del Frente Popular. Denunció que significaba el abandono de la lucha por la revolución socialista, porque subordinaba los intereses de los obreros y campesinos a la defensa de la propiedad privada capitalista.

Caracterizo el Frente Popular formado entre el Partido Socialista, el Partido Comunista y el Partido Radical en Francia en 1936…”como una coalición del proletariado con la burguesía imperialista, representada por el Partido Radical y otras podredumbres de la misma especie de menor envergadura. La coalición se extiende al terreno parlamentario (…) en su forma actual, no es otra cosa que la organización de la colaboración de clases entre los explotadores políticos del proletariado (reformistas y stalinistas) y los explotadores de la pequeño burguesía (radicales)”# . Para Trotsky la participación de partidos obreros en gobiernos burgueses de frente popular era traicionar los principios revolucionarios de la independencia de clase del proletariado enarbolado por Marx y Lenin.

“El trabajo más importante de mi vida”

El 3 de septiembre de 1938, dos años antes de su asesinato, Trotsky junto a sus seguidores fundan la IV Internacional, lo que él va llamar “el trabajo más importante de mi vida”. Y señalaba: “Para expresarme con mayor claridad, diría lo siguiente. Si yo no hubiera estado en Petrogrado en 1917 la revolución de octubre se hubiera producido de todas maneras, con la condición de que Lenin estuviera presente en la dirección (…) Por eso, no puedo decir que mi trabajo fue 'indispensable' ni siquiera en el período entre 1917 y 1921. Pero ahora mi trabajo es 'indispensable', en todos los sentidos (…) No queda nadie sino yo para llevar a cabo la misión de armar a una nueva generación con el método revolucionario, sobre las cabezas de los dirigentes de las internacionales Segunda y Tercera. Y coincido plenamente con Lenin en que el peor de los vicios es tener mas de cincuenta y cinco años! Necesito por lo menos cinco años más de trabajo ininterrumpido para asegurar la sucesión#”.

Trotsky era consciente que toda su lucha contra la burocratización stalinista, en defensa de la independencia de clase, por la democracia obrera, y el internacionalismo, se concretaba en la construcción de la Cuarta Internacional. Aunque pequeña, la Cuarta significaba la continuidad del marxismo y del bolchevismo, era el referente programático y organizativo para toda una generación.

La IV fue la respuesta organizativa a la crisis de dirección revolucionaria, iniciada a partir de la degeneración de la III Internacional. Nació nadando contra la corriente, contra el gran aparato mundial de los Partidos Comunistas controlado por la burocracia stalinista desde la Unión Soviética. Pero eso no hacía más pesimista a Trotsky, al contrario, a pesar de la situación adversa para los trotskistas, mantenía su fe inquebrantable en la clase obrera, miraba más allá, y sabia que la IV era la condición para el triunfo de las futuras luchas del proletariado mundial. Por eso daba mucha importancia a la necesidad de la Cuarta acercarse a las masas. A eso responde el Programa de Transición: “La tarea estratégica del próximo período -período pre-revolucionario de agitación, propaganda y organización- consiste en superar la contradicción entre la madurez de las condiciones objetivas de la revolución y la falta de madurez del proletariado y de su vanguardia (confusión y descorazonamiento de la vieja dirección, falta de experiencia de la joven). Es preciso ayudar a la masa, en el proceso de la lucha, a encontrar el puente entre sus reivindicaciones actuales y el programa de la revolución socialista. Este puente debe consistir en un sistema de reivindicaciones transitorias, partiendo de las condiciones actuales y de la conciencia actual de amplias capas de la clase obrera a una sola y misma conclusión: la conquista del poder por el proletariado”.

Continuar la batalla de Trotsky

Tras el asesinato de Trotsky, la Cuarta Internacional tuvo que enfrentar a enormes desafíos sin aquél que concentraba la mayor experiencia y formación teórica. La Cuarta había sido descabezada y tenía por delante que desarrollarse en medio de la segunda guerra mundial.

Actualmente la Cuarta no existe como una organización, lo que hay son varias corrientes trotskistas que reivindican la Cuarta Internacional. Nosotros del Grupo Lucha Socialista, somos parte de la Liga Internacional de los Trabajadores (LIT), corriente morenista fundada en 1982 por Nahuel Moreno.

La LIT pone sus fuerzas al servicio de reconstruir la IV Internacional y lo hacemos tomando el Programa de Transición y sus enseñanzas y buscando actualizarlos para nuestros días. Sabemos que somos todavía una corriente modesta, pero con presencia en varios partidos de Europa y América Latina. Estamos completando 30 años en el presente año, y creemos que frente a la crisis mundial del capitalismo más que nunca es necesario continuar la batalla de Lenin y Trotsky por la superación de la crisis de dirección revolucionaria, para la toma del poder por la clase obrera y la construcción del socialismo a nivel internacional. En Bolivia, y en los demás países dónde estamos, creemos que el mejor homenaje que podemos dar a Trotsky, cuando se cumplen 72 años de su asesinato, es retomar sus enseñanzas para reconstruir la IV Internacional.









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